05/07/09

Poder y Prepotencia - Diario Perfil. Por Carlos A. Manfroni



Imberbes por siempre

Otra vez, los echaron de la plaza. Ellos la habían llenado de matones, iguales a aquellos de quienes ellos mismos se quejaban, aquel lejano 1º de mayo, cuando los ayudaron a acelerar su retirada.

¡Treinta años esperando verla desde lo alto! Podían hacerlo. Después de todo, como acababan de escuchar de su –hasta entonces– conductor, todavía eran jóvenes imberbes.

—¡Al final, volvimos a la plaza! –dijeron hace poco.

Finalmente, confesaron su inmaduro rencor contra su ex líder y contra el pueblo mismo. Cercaron la casa. Se erigieron en patrón de la vereda. Cerraron las ventanas y acapararon las voces. Los matones golpearon a la gente. Pero los echaron igual; sin empujones, sin golpes, sin disparos...

—¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa, General? ¡Está lleno de gorilas el gobierno popular!

Desde la explanada de la República, se habían ido gritando hacia el balcón “¿Qué pasa…?”. Resultó sorprendente que, después de tres décadas, vociferaran casi lo mismo desde arriba.

Tarde o temprano, podrían escuchar esa pregunta una y mil veces, en orden a sus hechos. Fideicomisos de mala fe y buenas comisiones; valijas de apertura inoportuna; toilettes acaudalados; tierras fiscales regaladas; subsidios incontrolables; testaferros inverosímiles; tragamonedas por doquier… ¿Así que esto había sido el gobierno popular?

—¡La sangre derramada no será negociada!

¿En serio?

León Blois decía que el dinero es la sangre del pobre. Y ellos vertieron sangre por donde pasaron.

Como en la parábola evangélica, les fueron una y otra vez perdonadas sus deudas, pero ellos no perdonaron a uno solo de sus deudores, ni siquiera en el sentido literal y crematístico de la expresión.

En cualquier caso, si había algo irredimible en el pasado, no eran precisamente ellos quienes podían arrojar la primera piedra. Y, según quedó visto ahora, tampoco la última.

Ejercieron el poder con la prepotencia propia de quienes no estaban maduros para recibirlo y con el resentimiento de quienes suponen que lo hubieran merecido mucho antes.

A causa de su increíblemente prolongada adolescencia, creyeron que la juventud nunca se acaba y que únicamente contra los otros sobreviene el infortunio. No acumularon experiencia propia ni aprendieron de la ajena para advertir qué efímera es la suerte.

Ellos, que sabían de venganza, ni siquiera adivinaron el costo que se paga por las humillaciones, las presiones, los desplantes… En su puerilidad inexplicable, pensaron que el mundo estaba obligado a soportar sus berrinches. Pero el mundo siguió su camino, indiferente a los caprichos, y ellos llevaron al país de las promesas a los suburbios del planeta.

Como en la fábula del escorpión y la rana, no pudieron con su naturaleza y se hunden con quienes los ayudaron. No salieron de su pequeñez en la victoria y les faltó grandeza en la derrota.

—¡Perdimos por poco (pero merecíamos ganar)!
—¡Por lo menos, esta vez no dirán que hicimos trampa!
—¡A los otros tampoco les fue muy bien! ¿Por qué no les preguntan a ellos?

¿Quién no recuerda, de su infancia, expresiones como éstas?
Desde el otro bando, solían responder:
—¡Goles son amores y no corazones!

Es difícil escuchar palabras tan cercanas a la pubertad entre los mandatarios de nuestro continente. Mediante un esfuerzo, podríamos imaginarlas en las fiestas de aquel presidente ecuatoriano de los 90, a quien apodaban “El Loco” o “Gran Cuñado”, porque llegó a la política gracias a la poderosa influencia del marido de su hermana, y el Congreso lo destituyó por incapacidad mental, después de un cacerolazo protagonizado por dos millones de aldeanos y campesinos. O, tal vez, en las maratones verbales del actual megalómano bolivariano.

La gente suele cansarse de los gritos.

Hoy, comienzan a despedirse del poder sin haber hecho, ni aun gracias a él, un solo amigo.

Quizá, durante estos treinta años, deberían haber recapacitado un poco más sobre la sentencia de su ex líder, en aquella tarde de la plaza: “¡Esos estúpidos que gritan!”.

Carlos A. Manfroni - Abogado y escritor.

01/06/09

DESDE LA BRONCA, EL DOLOR Y LA ESPERANZA. Por María Lilia Genta

Me dicen que hay un General, alto puesto, que visita a los presos. ¡Por fin!, exclamará algún desprevenido, ¡alguien en actividad que se ocupa de confortar a los camaradas que padecen persecución por la justicia! Craso error. El General -de cuyo nombre no quiero acordarme aunque me da náuseas designarlo por el grado- va de preso en preso entonando variaciones de la misma canción: “hicimos las cosas mal”, “tendríamos que haber arreglado con los montoneros”, etc. Por ahí sale de la visita con la cola entre las patas porque alguno de los prisioneros de guerra visitados le recuerda al General su otrora fama de “eficaz” en las operaciones contraguerrilleras.

¿O en qué Ejército estuvieron los generales actuales? Hay prisioneros que son más modernos que ellos. Además del honor, ¿qué habrán entregado o vendido? ¿Cuáles serán sus treinta monedas? Pero sigamos el derrotero del “señor” General. Me cuentan que si se encuentra con algún preso, revisionista en historia argentina, le espeta: “el más grande nacionalista, después de Don Juan Manuel, es el Presidente Kirchner” (!). Una variación de la misma basura según la orientación política o las preferencias históricas del visitado.

La situación de los presos y el sufrimiento de las familias es cada día más difícil y amarga. Están empujando a las familias a los límites de la marginalidad. Despiden de los trabajos (o les hacen la vida imposible hasta que renuncien) a las esposas y a los hijos. ¿Y ellos, los presos?

En los años setenta tuvieron que defender a la nación de la invasión comunista. Seríamos Cuba desde hace más de treinta años si no hubieran sido eficaces con las armas. Esta entrega al servicio, en condiciones difíciles, hizo que estuvieran ausentes de sus casas cuando sus hijos crecían. Durante varios años la Familia militar vivió en vilo. Porque pertenezco a ella, me recuerdo observando, desde la ventana, la vereda de mi casa a ver si esa mañana le tocaba a mi marido. Cada día un asesinato o varios. Eso si vivíamos en barrios civiles. En cuanto a los barrios militares, eran verdaderas prisiones. ¿Qué militar salió a la calle con sus hijos después del asesinato de Cristina Viola? Pues bien, ahora esos mismos combatientes, presos, vuelven a estar pendientes de los hijos: de los hijos militares, condenados a no ascender por brillantes que sean sus fojas de servicio; de los hijos civiles que no saben hasta cuando podrán seguir adelante con sus empresas y trabajos.

No podemos dejar de mencionar el caso de los sacerdotes presos, condenados de antemano como los otros. Monseñor Novak, el fallecido Obispo de Quilmes, visitaba regularmente a fray Puigjané (terrorista de La Tablada). No me parece mal. Seguramente lo hizo en cumplimiento de una de las obras de misericordia que es visitar los presos. Sería bueno que los Obispos, bajo cuya dependencia diocesana se encuentran los sacerdotes ahora detenidos -el Padre von Wernich y el Padre Regueiro- emularan a Monseñor Novak cumpliendo el precepto evangélico que así lo manda.

Si en aquellos terribles años setenta mi alma adquirió la “sensiblez de un desollado” (como decía Castellani) por la muerte de mi padre y las consecuencias de este hecho sobre nuestra familia, hoy siento lo mismo pero no ya por aquella muerte -que ahora la veo nítidamente gloriosa- sino por la situación de nuestros prisioneros de guerra y de sus familias.

Pero no todo es amargura. En un país donde un Capitán del Mar dice que nunca estuvo solo porque en su barco, el Irizar, en la pequeña Capilla, estaba la Eucaristía, no todo está perdido. Por empezar existen todavía católicos que creen en la Eucaristía (¿creerán todavía en ella ciertos curas y aún obispos?); y esto en cuanto a la Esperanza, la grande, la que escribimos con mayúscula. Y en cuanto a nuestra petit espérance, la humana, la pericia y la heroicidad de este marino, ha mostrado a la sociedad que las Fuerzas Armadas argentinas aún existen.

María Lilia Genta

Fuente: LA HISTORIA PARALELA


24/05/09

A las cosas por su nombre… Pensada de domingo para Horacio R. Palma

Justamente es pensando en “el futuro” que no debemos impulsar una “amnistía” de aplicación general ó indultos de aplicación individual, para nuestros soldados que hicieron lo que tenían que hacer.

Eso equivaldría a decir: “Uds., son culpables de TODO lo que se les acusa, pero a pesar de eso, nosotros somos magnánimos y los perdonamos”

Esta receta ya se utilizó en el pasado y como verás NO SIRVIÖ DE NADA, por el contrario, la tácita aceptación de estas medidas, es lo que le permitió, a la propaganda subversiva, volver a sentar en el banquillo de los acusados, a quienes aceptaron, en el pasado, la vergüenza y el deshonor de reconocerse culpables, con tal de conservar su libertad.

Hoy, esa misma gente, se ve en la situación de tener que demostrar su inocencia, en vez de ser, quienes los acusan, los que deberían probar su culpabilidad.

Pero esto no fue lo más grave, lo peor fue que los integrantes de nuestras FF.AA, al aceptar “masivamente” ese “perdón”, también aceptaron masivamente, “su culpabilidad”.

Y al hacerlo en forma masiva, contribuyeron al desprestigio institucional que posteriormente degeneró en la indiferencia social, que ha permitido, a los subversivos que nos gobiernan justificar la destrucción y el desmembramiento de todo nuestro sistema de defensa nacional.

Fueron muy pocos, en el pasado, los que se alzaron en defensa de la dignidad de las instituciones armadas de la República, muy pocos y muy jóvenes… y así les fue.

Quienes se alzaron, fueron traicionados por sus jefes (algunos actualmente presos) que los consideraron “díscolos” e “irresponsables” y algunos cabecillas, no sólo pactaron acuerdos por separado con el sector político de turno, sino que después, se insertaron de pleno en “el gran curro” de la “partidocleptocracia”.

Creo que no necesitas que te de ningún nombre para saber exactamente a quien me refiero.

Lo único que necesitamos es hacer que se cumpla la ley. Que se reimplante el estado de derecho para todos. Que no se pueda juzgar a nadie, dos veces por la misma causa. Que no se pueda condenar a nadie, en virtud de una ley sancionada, con posterioridad a los hechos imputados. Que se respete la prisión domiciliaria para los detenidos mayores de 70 años. Que no se pueda mantener a nadie en prisión, más de dos años sin sentencia. En fin, que las garantías del debido proceso se respeten PARA TODOS LOS ARGENTINOS. Y no solamente para aquellos con quienes este gobierno de subversivos simpatiza.


Pero si la República no se restablece a la brevedad, entonces ya no existirá culpa alguna para quienes se levanten en armas contra la tiranía despótica. Sólo espero que esta vez, no sean solamente un puñado de capitanes y suboficiales, liderados por un Teniente Coronel con más boca que pelotas, los que se decidan a poner las cosas en su lugar.

Se que esta vez no se volverán a cometer los errores del pasado, pero también se, que muchos esperan un gesto de aprobación de sus lideres cautivos.

Si ellos están dispuestos a jugarse en serio, no estarán solos, aunque la victoria no sea una opción, aunque sólo se trate de morir como mueren los soldados. Pero para ello deben dejar de confiar en las falsas promesas de políticos mequetrefes y leguleyos y volver a confiar, como nunca debieron dejar de hacerlo, en sus verdaderos y todavía “no tan viejos”camaradas.

Para vos y para todos los camaradas involucrados en esta lucha:

“Feliz Día de la Patria”

10/12/08

El Golpe Militar de Marzo de 1976

En ejercicio de esa memoria que muchos afirman cultivar, aunque pocos pasarían la prueba de fuego si tuvieran que ejercerla.
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MAYO DE 1976.

"Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno. Yo nunca he sabido gobernar mi vida, menos podría gobernar un país", dijo Jorge Luis Borges, y los periodistas de Casa de Gobierno se sonrieron: ya tenían un titulo para sus notas.

El miércoles 19, Borges, Ernesto Sábato, Horacio Esteban Ratti (presidente de la Sociedad Argentina de Escritores) y Leonardo Castellani (un sacerdote que escribía) almorzaron durante más de dos horas con el general Jorge Videla y con otro general, José Villarreal, secretario general de la Presidencia. Primero los contertulios bebieron whisky, jerez y jugo de frutas. Videla inició la conversación preguntándole a Borges sobre su viaje a los Estados Unidos y los resultados de su operación de ojos. Borges le contestó que estaba muy cansado por ese recorrido de cuatro meses y, sobre todo, por la comida americana. En cuanto a su vista, intentó una demostración: señaló dónde estaba el perchero, dónde una silla, dónde un cuadro. Y enseguida le dio un vahído, estuvo a punto de caerse y lo atajaron Videla y Ratti. Cuando se recuperó, todos pasaron al comedor privado.

"El desarrollo de la cultura es fundamental para el desarrollo de una Nación", dijo Videla varias veces, y los demás asentían.

A la derecha del presidente estaba el padre Castellani. A la izquierda, Ernesto Sábato. Enfrente Borges. Y a sus lados Ratti y el general Villarreal . Un mozo les servía un menú que la prensa calificó como "sobrio": budín de verduras con salsa blanca, ravioles y ensalada de frutas con crema o dulce de leche, con vino tinto Bianchi 1887 y San Felipe blanco. Videla, dijeron después los escritores, se dedicó a escuchar y les repitió varias veces que para él era un honor compartir esa mesa con tan importantes personajes.

“Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, culturales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación. Hubo un altísimo grado de comprensión y de respeto mutuo, y en ningún momento la conversación descendió a la polémica literaria e ideológica y tampoco caímos en el pecado de caer en banalidades; cada uno de nosotros vertió sin vacilaciones su concepción personal de los temas abordados”. Dijo, a la salida y a la prensa, Ernesto Sábato.

Y siguió: “Fue una larga travesía por la problemática cultural del país. Se habló de la transformación de la Argentina, partiendo de una necesaria renovación de su cultura”.

Después le preguntaron su opinión sobre Videla:

“El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del presidente”. Dijo Ernesto Sábato, y los periodistas volvieron a sonreír: ya tenían un cierre.
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En 1978, Sábato explicaría su posición en un articulo de la revista alemana Geo: "La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos", dijo, para explicar el golpe de marzo.

Y, mas adelante dijo: "Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre económico eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho. Porque entre tanto, los crímenes de la extrema izquierda eran respondidos con salvajes atentados de represalia de la extrema derecha. Los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los mas infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes".

Y, para concluir dijo Ernesto Sábato: "Sin duda alguna, en los últimos meses muchas cosas han mejorado en nuestro país: las bandas terroristas han sido puestas en gran parte bajo control".


LIBRO "LA VOLUNTAD" AUTORES : CAPARROS Y ANGUITA TOMO TRES PAGINA 72

04/09/08

Juan José Sebreli. El escándalo por la designación de los cuatro íconos culturales que representarán al país en la Feria del Libro de Francfort.


Sebreli critica con dureza a cuatro íconos que eligió el Gobierno.

Habla de Maradona, Gardel, Eva y el Che
Por Mariano de Vedia
De la Redacción de LA NACION

"Cuando cometen un error, los Kirchner no lo corrigen." Juan José Sebreli ve difícil una marcha atrás en el escándalo por la designación de los cuatro íconos culturales que representarán al país en la Feria del Libro de Francfort: Carlos Gardel, Eva Perón, Ernesto Guevara y Diego Maradona. Y advierte que se trata de un doble error: a la elección de los personajes se suma la marginación de la figura del escritor, en un ámbito que le corresponde específicamente por tratarse de un acontecimiento editorial.

Los cuatro nombres populares no le son nada ajenos a uno de los ensayistas argentinos más reconocidos del momento. En noviembre aparecerá simultáneamente en España, México y la Argentina su reciente libro Comediantes y mártires? galardonado en junio último con el Premio Debate-Casa América?, en el que analiza el papel del mito en la sociedad contemporánea a través de cuatro figuras características: curiosamente, las mismas que Cristina Kirchner ha decidido llevar como emblemas de la cultura argentina a Francfort.

"La Presidenta podría haber elegido a científicos, premios Nobel, intelectuales. No tiene idea de lo que es la Feria del Libro de Francfort", explicó Sebreli, de 78 años, al recibir a La Nación en su casa, rodeado de libros y concentrado en el alcance de cada expresión y cada crítica.

En su libro, que editará Random House Mondadori, Sebreli intenta reconstruir las cuatro biografías y mostrar las divergencias que existen entre sus vidas reales y lo que la gente cree que fueron. Convencido de que en una sociedad democrática e igualitaria, el culto de los ídolos y de los héroes es negativo, el autor de El olvido de la razón considera que el error se agravó cuando, como resultado de la polémica, se colocaron los nombres de Borges y Cortázar a la cola de las figuras populares. "Es preferible que no hubieran puesto nada", dijo.

¿Cómo se llegó a esas designaciones?

Poco le preocupa a Sebreli. "Ni siquiera había que consultar, cualquier persona medianamente culta sabe. Tendrían que haber elegido a Sarmiento y Borges como únicos representantes", propuso, antes de animarse a sugerir un aporte propio: Roberto Arlt, aunque también admite que podría ser discutido.


-¿Qué le sugieren los nombres que representarán al país en Francfort?

-Carlos Gardel es el cantor nacional, del pueblo, pero al mismo tiempo es el lumpen, el gigoló. Evita es la mujer consagrada a los pobres, la abanderada de los humildes, pero también la perseguida y la perseguidora, la mujer del látigo. El "Che" Guevara es el hombre que luchaba por un mundo mejor, pero el que llevó a la muerte a miles de jóvenes por una aventura absurda. Y Maradona es el gran jugador, el mejor del mundo. Y también el drogado, el tramposo, el vivo. No es un hombre del fútbol, sino del telefútbol.

-¿Le sorprende que el Gobierno haya elegido las mismas figuras que usted analiza en su libro?

-Tengo dos hipótesis: que hayan recurrido a Internet para ver cuáles son los cuatro nombres argentinos más citados en el mundo, cosa que yo mismo hice para comprobar mi percepción, o que Cristina Kirchner haya sido informada de la salida de un libro con un análisis crítico y exhaustivo de esos cuatro personajes y haya querido reivindicarlos.

-¿Cómo los eligió usted?

-Son personajes que ya he tratado en otros libros. Siempre vuelvo sobre los mismos temas en perspectivas distintas y en un nivel mucho más profundo. Son figuras y temas obsesivos en mi vida.

-¿Tiene recuerdos de ellos?

-Me quedó muy grabado el momento de la muerte de Gardel: yo tenía cuatro años y la radio transmitió la noticia de su trágico accidente. A Eva Perón la viví más de cerca. La vi personalmente en 1946, cuando fue a un acto en la Escuela Mariano Acosta, donde yo estudiaba. Con Guevara tuve un momento muy breve de enamoramiento, e incluso una foto de él en mi escritorio. Pero rápidamente todo se disolvió cuando leí libros que mostraban el régimen castrista. Con Maradona no he tenido relación personal, porque se mueve en mundos que me son ajenos: los estadios de fútbol y los salones VIP de las discotecas.

-¿Por qué se convierten en mitos?

-Los mitos son fenómenos muy confusos. Está lo que el personaje quiere ser de sí mismo y lo que la gente recibe, que a veces es distinto. Y hay una maquinaria que intenta fabricar el mito, ayudado generalmente por el propio personaje.

-¿El mito siempre genera amores y odios?

-Por supuesto. Desde los tiempos clásicos, el mito tiene una cara sagrada y una cara demoníaca, una parte lumínica y otra oscura.

-¿Qué cosas tienen en común?

-Todas eran personas con una pasión absoluta, un narcisismo desmesurado y una idea de que tenían que pasar a la historia, desde chicos.

-¿Cómo se convierten en mitos?

-Estos mitos tienen distintas etapas. La popularidad de Gardel empieza en los últimos años de su vida, cuando llega el cine sonoro. El propio Gardel interviene en la creación de su mito, porque empieza a planificar sus películas. Pero el mito propiamente dicho empieza con la muerte trágica, en su momento de apogeo. Después viene una segunda etapa, en los años 50, cuando el mito podía empezar a decaer, porque el tango comienza su declinación, pero surge una transformación: los intelectuales descubren el tango y a Gardel.

-¿La figura de Eva Perón también se construye en etapas?

-Eva Perón es primero el ídolo de los peronistas, de las clases populares, de las mujeres, los humildes. En los años 60, una nueva generación de jóvenes de clase media se hace peronista, algo inédito. En los años 70 se produce la peronización de la clase media y el invento de la izquierda peronista. Así se crea un mito, muy alejado de la realidad, la Evita guerrillera y revolucionaria. Y en los años 90 surge la Evita académica. Hay papers , tesis universitarias, muchos libros y escritos, con influencias posestructuralistas.

-¿La ayudó o la perjudicó la época en que vivió?

-Hoy a Evita le costaría muchísimo más ser un mito. Habría perdido el aspecto demoníaco que tenía para sus adversarios, pero también el aspecto subversivo que tenía para sus admiradores. Además, tuvo la ventaja de ser la única mujer. Hoy tendría que competir. Y no tenía los elementos intelectuales como para competir con otras políticas.

-¿Y el caso del "Che" Guevara?

-Desde la adolescencia tenía muy claro que algo debía ser, pero no sabía qué. Podía haber sido un escritor, antropólogo, médico dedicado a los leprosos. Lo más lejano era la revolución, y el encuentro con Fidel Castro lo cambia. Hay cartas escritas días antes de conocerlo a Fidel, donde él proyecta conseguir una beca en París e ir con su madre.

-¿Para ser consagrado mito es necesario llegar a la muerte?

-No. Gardel, Eva Perón y Guevara empezaron en vida. La muerte contribuyó enormemente. Maradona es el único que no ha muerto, aunque hubo amagues de muerte, con levantamiento de altares y demás. En cierto modo hay una muerte, en el sentido de que no juega más. Pero él, que es un adicto a la publicidad, sigue buscando eventos con mucha obsesión para seguir apareciendo.

-¿La decisión de Cristina Kirchner intensifica este culto a los héroes?

-Sí, el culto de los ídolos. Además de ser un error ideológico, es un error práctico, porque revela que no tiene idea de lo que es la Feria del Libro de Francfort. No es una expresión de la cultura argentina en su totalidad, sino una feria de libros.

-¿Es viable una marcha atrás?

-Cuando cometen un error, los Kirchner no lo corrigen. Salvo que la Feria del Libro de Francfort lo rechace, cosa que no creo.

FERIA DE FRANKFURT - Literatura, no estereotipos

Jürgen Boos, director de la Feria de Frankfurt, le pidió a la Argentina -país invitado de honor en la edición de 2010- que lleve literatura y no estereotipos, en relación al debate que surgió hace ya algunas semanas sobre las personalidades de la cultura que mejor nos representan.

Boos hizo esas declaraciones en un encuentro con la Asociación de la Prensa Extranjera en Berlín, al ser interrogado sobre los planes de organizar la presentación argentina alrededor de íconos nacionales como Evita Perón, Diego Maradona, Carlos Gardel y Ernesto "Che" Guevara.A esa lista, tras las primeras protestas de editores y escritores, se agregaron los nombres de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

"Se puede jugar con íconos y estereotipos, pero con ironía. Suiza lo hizo por ejemplo cuando fue país invitado, con las montañas y el chocolate. Argentina puede traer, por ejemplo, el tango, pero el tango no puede ser el centro", dijo Boos.

"Lo que queremos siempre es que el programa del país invitado presente ante todo su cultura actual. El centro lo tienen que formar los escritores jóvenes", insistió Boos.

Añadió que lo que se espera es la presentación de la variedad de la literatura y del mundo editorial argentinos, sin limitarse a Buenos Aires, ciudad con la que en el extranjero se suele identificar el país.

"Cuando se piensa en Argentina, muchos piensan en Buenos Aires, pero Argentina no sólo es Buenos Aires", dijo Boos.

El presidente de la Feria subrayó que es normal que la preparación de los programas de los países invitados susciten polémicas.

El año pasado, con la cultura catalana como invitada de honor, la Feria estuvo precedida de discusiones sobre política y lingüística y regionalismo y sobre si se debían o no invitar escritores catalanes que escribiesen en español.

Este año, dijo Boos en alusión a la presentación de Turquía, "tendremos discusiones sobre Kurdistán y Armenia".

"El año próximo el invitado especial es China y con seguridad también habrá discusiones", pronosticó.

Selección de imágenes...





























Los Lectores dicen...

LA NACION.com preguntó a sus lectores quién es el icono de la argentinidad. Aquí, los personajes más votados

Jorge Luis Borges
Julio Cortázar
José Hernández
Domingo F. Sarmiento
Astor Piazzolla
Leopoldo Marechal


Otros mencionados fueron Ernesto Sabato, René Favaloro, Juan Manuel Fangio e incluso tres de los elegidos por el Gobierno: el Che Guevara, Gardel y Maradona.


Jorge Luis Borges


Julio Cortázar



José Hernández


Domingo F. Sarmiento



Astor Piazzolla



Leopoldo Marechal



"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Jn 14,6

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Jn 14,6
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